Pareja
¿Por qué me cuesta tanto terminar una relación que ya no me hace bien?
Terminar un vínculo significativo no es un acto racional: implica desarmar una identidad construida con el otro, sostener la pérdida y tolerar la incertidumbre. Muchas personas se quedan más tiempo del que querrían porque el costo emocional del final se siente más amenazante que la insatisfacción cotidiana. Clínicamente trabajamos tres planos: el apego que aún está activo, los duelos no resueltos previos que se reactivan ante la idea de terminar, y la imagen futura que todavía no se logra sostener. Cuando esos planos se nombran con claridad, la decisión —se quede o se vaya— deja de tomarse desde el miedo.